De "Glare"
óyeme, Oh Señor, de la altura
del alto lugar, donde hablar no es
necesario para oír y oír es
en todas las lenguas: óyeme, por favor,
ten misericordia, porque he herido a la gente,
aunque pienso que no mucho y donde
mucho nunca intencionalmente y he
acumulado un recuerdo (y alguna fantasía
pesada) lleno de culpa y como
persona no religiosa, no tengo manera
de mitigar, remediar, o perdonarme:
trabajo y trabajo para tratar de
redimir viejos agravios con bien actual:
pero ni siquiera estoy seguro de que mi bien sea bueno
o para quién es realmente: creo que
puedo ser perdonado, casi, al menos,
perdonando: es decir, comprendiendo
que otros también son cogidos por
las rachas de la pasión, de la ira y
el arrepentimiento y, vaya, vaya, los celos y esas coincidencias y accidentes
no intencionales de resolver las cosas no pueden saberse de antemano: lo que comenzó aquí,
digamos, no puede decirse adónde
irá y no se puede detener a medio camino y
peor, no se puede volver
atrás y comenzar de nuevo: no estamos,
Oh Tú, en la gran altura, quienquiera
o cualquier cosa que seas, si eres algo, nosotros
no estamos a cargo, aunque les
ponemos acertijos a los lugares con planes,
proyectos, también, y mecanismos, algunos de
ellos vergonzosos o desvergonzados: semiculpables
en la mayoría de los casos, algunas veces en todos,
somos semiculpables, y vivimos en
dolor pero ojalá suframos en tu fría
presencia, ojalá lloremos en tu entorno
que ya ha sido comprendido:
no pudimos caminar aquí sin nuestras
piernas, y los pies nos matan, nuestros
pasos, sin embargo, son cuidadosos: si no puedes
enviar una palabra de silenciosa sanación,
quiero decir si no es apropiado o realista
enviar una palabra, labios reales que dicen
estos sonidos interrumpidos, por qué se nos
podría permitir suponer que podemos obtener
esta cosa de la mejor manera posible y
habiendo sondeado nuestros pecados hasta sus
más profundas definiciones, ojalá podamos caminar
contigo como a lo largo de una fila de árboles, de vez
en cuando tu claridad y calor
despedazando nuestro sombrío camino.










